Apicultores cántabros se suman a la jornada estatal de COAG para exigir controles eficaces, precios justos y políticas que protejan la miel de proximidad frente a las importaciones baratas y las mezclas fraudulentas

UGAM-COAG ha celebrado en Santander una jornada de concienciación para promover el consumo de miel de origen nacional, en el marco de la convocatoria estatal impulsada por COAG y la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU). La acción, desarrollada en la Plaza Alfonso XIII, frente a Correos, buscó informar a la ciudadanía sobre la importancia de elegir miel de proximidad y alertar sobre los fraudes que afectan al sector apícola. Bajo los lemas “Busca tu apicultor de cercanía” y “Huye de las mezclas. Miel de verdad y de proximidad”, los organizadores repartieron material divulgativo y atendieron a consumidores y viandantes.
Una protesta en defensa de la miel local
La jornada forma parte de las concentraciones simultáneas convocadas en todo el país por apicultores profesionales para denunciar la falta de regulación y control en la producción, etiquetado y comercialización de la miel. UGAM COAG advierte de que las políticas actuales permiten la entrada masiva de mieles de terceros países —incluidas las procedentes de fuera de la Unión Europea— sin los estándares exigidos a las explotaciones locales, algo que podría agravarse con acuerdos como el de Mercosur. En Cantabria, señalan, la aplicación de controles es especialmente deficiente, lo que deja a las producciones locales en una situación de vulnerabilidad.
Catas reivindicativas y denuncia de fraudes
Durante la concentración, los apicultores ofrecieron catas de distintos tipos de miel producidos en Cantabria para mostrar la calidad y diversidad del producto local. La acción buscó también visibilizar la magnitud del fraude en el mercado europeo. El informe De las colmenas, publicado por la Comisión Europea en 2023 tras una investigación conjunta de OLAF, el JRC y la DG SANTE, reveló que el 51% de las mieles analizadas en frontera española —y el 46% en el conjunto de la UE— incumplían la Directiva europea de la miel. Entre los fraudes detectados destacan la dilución con jarabes baratos, la ultrafiltración para borrar el rastro del origen y la falsificación de procedencia. Según los datos del sector, el 80% de las mieles vendidas en la UE son mezclas de origen dudoso.
Precios por debajo de coste y competencia desleal
Los apicultores denuncian que esta situación hunde los precios en origen. En España, el precio medio que reciben los productores es de 3,37 €/kg, muy por debajo del coste de producción, estimado en 5,50 €/kg. Solo en 2024 llegaron al país 35.572 toneladas de miel extranjera a 1,80 €/kg, un precio imposible de igualar para las explotaciones locales sin incurrir en pérdidas.
Consumidores y productores, intereses alineados
COAG y CECU subrayan que la defensa de la miel de proximidad no enfrenta a productores y consumidores, sino que los alinea. La venta directa o a través del pequeño comercio garantiza calidad, trazabilidad y un precio justo en origen. Para que este modelo sea viable, ambas organizaciones reclaman políticas públicas activas: una aplicación efectiva de la Ley de la Cadena Alimentaria que impida la venta por debajo de costes, mecanismos de compra pública que prioricen el producto local y avances hacia una seguridad social alimentaria que permita el acceso a alimentos de calidad para todos/as.
Manuel Barquín Sainz, apicultor profesional y responsable de apicultura de UGAM-COAG

¿Cuánta miel se produce en Cantabria? ¿Qué perjuicio suponen para vosotros las mezclas que llegan de fuera de la Unión Europea?
Cantabria es un pequeño productor de miel. Se produce poca miel porque tenemos pocas horas de sol, pero rondará las 200 toneladas, no llega. Sin embargo, curiosamente, Cantabria es un lugar donde se vende muchísima miel porque es un gran receptor de turismo. Teniendo en cuenta que el consumo por habitante y año ronda los 450 gramos, Cantabria casi no se autoabastece, precisamente por ese flujo de visitantes. De los 33 profesionales que hay en Cantabria, la mayoría —o todos— intentamos vender aquí, apostando por la venta de cercanía. Esta acción que hoy se hace en Cantabria reivindica la miel de cosecha propia.España es el mayor productor de la Unión Europea, con 33 millones de kilos. Hay autonomías donde se produce muchísima miel, y allí los apicultores tienen problemas muy serios porque la mayoría de la miel que se vende en este país se comercializa a granel. Solo en el norte somos productores‑fraccionadores: hacemos autoventa o distribución propia. Y esa gente está aún en más peligro. Hay que huir de las mieles baratas. Tened en cuenta que al puerto ha llegado miel a 1,80 €/kg, que no es exactamente miel, pero se vende como tal, y eso arrastra los precios a la baja. Nuestro coste de producción está entre 4,50 y 5,50 €/kg, variando mucho según la climatología. Entonces, ¿cómo vamos a encontrar una miel española de calidad a un precio tan bajo? Cualquier miel por debajo de 10 €/kg ya es sospechosa, muy sospechosa.
¿Cuál es el problema o el peligro de las mezclas?
El peligro de las mezclas está en que es donde se ha detectado la mayor cantidad de fraude alimentario, sobre todo por el añadido de siropes.
La OLAF, la agencia antifraude de la Unión Europea, detectó que el 51% de las muestras eran sospechosas —y dijo “sospechosas” aun viendo que había fraude—. El problema está también en la falta de actualización de las homologaciones. Ahora mismo se está renovando ese sistema, con 5 o 6 técnicas nuevas que permitirán detectar el fraude. Esperemos que la ingeniería química no avance más rápido que los controles.
¿Y cuándo estarán esas homologaciones?
Las hace la propia Unión Europea. Estamos hablando de unos 200.000 euros de inversión, y serán válidas para todo el territorio comunitario. Estamos pendientes… y esperando no morir comercialmente antes. La técnica principal será la resonancia magnética nuclear.
Si vamos al supermercado, ¿qué podemos hacer para fijarnos bien en el etiquetado y evitar esas mezclas, comprando miel de Cantabria o de España?
En primer lugar, mirad siempre la letra pequeña. En el supermercado todo debe estar etiquetado. Si es una mezcla de varios países, aparecerá el origen con las siglas de cada país en orden decreciente. En las mezclas casi siempre está el fraude. El fraude puede ser europeo, asiático… El problema es el añadido de miel sintética: soluciones azucaradas, siropes, glucosas, fructosas o derivados de cereales, que es de donde se obtienen la mayoría de los siropes.
Segundo: si compramos una miel con una denominación de calidad —IGP, DOP, CC…— ya tenemos una garantía, porque es una miel sometida a control.
Tercero: buscar miel monofloral. En las monoflorales es más difícil defraudar, aunque también puede ocurrir. Hay miles de eucaliptos en Argentina y no por ser de Argentina son malas mieles; son buenas mieles. Por ser de otro país no tiene por qué ser peor. Lo que ocurre es que nosotros también tenemos buenas mieles y buena posición climatológica, igual que otros lugares.Por eso recomendamos que el cliente conozca a un apicultor de confianza o a una empresa de referencia. La venta directa aumenta cada vez más. En Francia ya ronda el 60%.


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