EL SECTOR GANADERO RECUERDA QUE LAS MEDIDAS DEL PLAN DE GESTIÓN DEL LOBO SON ESENCIALES PARA SALVAR LA GANADERÍA EXTENSIVA

ugamcoag

25 Abr, 2025

Las Organizaciones Agrarias de Cantabria, UGAM-COAG, ASAJA, UPA y AIGAS, la Federación de Razas Cárnicas, AFCA y las cooperativas de Cantabria (AgroCantabria, Ruiseñada-Comillas y Valles Unidos del Asón) desean expresar su posición frente al comunicado emitido por las organizaciones ecologistas ARCA y Ecologistas en Acción:

Desde el sector ganadero, apoyamos las extracciones de lobos iniciadas por la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad. Estas medidas, ejecutadas con total apego al antiguo Plan de Gestión del lobo, resultan imprescindibles para salvar la ganadería extensiva de Cantabria, que durante más de tres años ha sufrido incesantes ataques que amenazan su viabilidad y, por ende, nuestro patrimonio rural y cultural.

Nos sorprende y desconcierta la actitud radical que han adoptado ARCA y Ecologistas en Acción. Si bien compartimos el interés por la conservación del lobo ibérico, desde el sector ganadero creemos que es imprescindible una política equilibrada que contemple tanto la protección de la especie como la supervivencia de la ganadería extensiva, fuente de numerosos beneficios económicos, sociales y medioambientales para Cantabria.

 En este sentido, consideramos que resultados como los alcanzados por el antiguo plan de gestión constituyen un ejemplo de que es posible avanzar en el conocimiento y manejo de la especie sin desatender las necesidades de un sector que ha estado esperando durante años medidas efectivas.

Además, desde el sector ganadero queremos dejar claro que hemos participado en todas las reuniones de la Mesa del Lobo, inclusive durante la etapa en la que el lobo estuvo incluido en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial (LESPRE). Hemos mantenido un diálogo constante tanto con la Consejería como con el Ministerio de Transición Ecológica, siempre con el objetivo de llegar a acuerdos razonables y técnicos que beneficien a todas las partes implicadas.

 La disposición al encuentro y al consenso ha sido, y seguirá siendo, la base de nuestra actuación.

Reafirmamos que la realización de las extracciones actuales responde a criterios técnicos y a la necesidad imperiosa de proteger a la ganadería extensiva, sin que ello signifique un desprecio por la conservación del lobo.

En este sentido, lamentamos el modo de proceder de los representantes ecologistas, quienes, al encontrar que la normativa vigente no se alinea por completo con sus postulados ideológicos, optan por apartarse del sistema en lugar de participar constructivamente. Este comportamiento contrasta con su previa implicación activa cuando la normativa coincidía con su visión, ignorando así los criterios técnicos que deberían prevalecer en este tipo de decisiones. Una postura como esta no solo demuestra incoherencia, sino que también dificulta la construcción de soluciones equilibradas y responsables.

Los ganaderos de Cantabria queremos dejar claro que nuestra labor va mucho más allá de gestionar ataques de lobos. Nuestro verdadero propósito es llevar alimentos de calidad a las mesas, no alimentar a los lobos a costa de nuestro esfuerzo.

 Lo que buscamos no son indemnizaciones económicas por los daños, sino proteger a nuestros animales, que son el corazón de nuestra actividad. Reafirmamos que nuestro objetivo no es la desaparición del lobo, sino un control razonable de su población que permita la convivencia con la ganadería extensiva.

Desde la entrada del lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE), su población ha crecido el triple, y con ella, también han aumentado en la misma proporción los ataques a nuestro ganado.

Según cifras oficiales, entre 2019 y 2024 los ataques de lobo han aumentado en Cantabria un 121,56% y el de cabezas de ganado muertas en el 70,11%. Si se hace la comparación en la media de ataques y reses muertas en el trienio 2019-2021 (1.039 ataques y 1.688 reses muertas) y el bienio 2022-2023 (1.977 ataques y 2.480 reses muertas). Las medias de los dos últimos años suponen un crecimiento del 90,28% en los ataques y del 46,92% en los animales muertos.

El número de ataques de lobo es desmedido, causando un sufrimiento violento tanto para los animales como para los ganaderos que los padecen. Esta situación contrasta con las 41 extracciones, que es una cifra muy escasa en comparación con la cantidad de daños que provocan al ganado.

 Además, estimamos que los daños reales superan en un 40% las cifras certificadas, ya que muchos animales desaparecen sin rastro tras un ataque o mueren despeñados. Estos casos, junto con el impacto invisible en forma de estrés, abortos y pérdida de diversidad genética, especialmente en razas en peligro de extinción, no están siendo tenidos en cuenta.

 Esta situación genera una incertidumbre y una desesperación creciente entre los ganaderos, que cada mañana enfrentan el temor a nuevas pérdidas.

Es cierto que la ganadería sufre otros desafíos además de la problemática del lobo, pero muchos de estos son consecuencia de restricciones y trabas burocráticas promovidas por organizaciones ecologistas. Legislaciones como la Ley de Bienestar Animal, los ecorregímenes y otras normativas, lejos de apoyar nuestra actividad, han incrementado considerablemente los costes de producción, asfixiando a un sector ya de por sí vulnerable.

En cuanto a las acusaciones de desprecio hacia las normativas por parte de la Consejería, queremos recordar que la verdadera opacidad se dio con la entrada del lobo en el LESPRE, impulsada bajo presión del MITECO y sin un consenso con las Comunidades Autónomas con mayor presencia de lobos. Por el contrario, la decisión de su salida ha sido un proceso democrático, avalado por el Congreso de los Diputados.

Cabe destacar además que el estudio, el censo de lobos y la valoración de daños publicados por la Consejería han sido emitidos por una empresa externa, previamente recomendada por el MITECO. Esto garantiza la imparcialidad y la transparencia del proceso, asegurando que los datos presentados se basan en criterios objetivos y técnicos, alejados de cualquier influencia política o ideológica.

Desde el sector ganadero queremos advertir que a través de esta “campaña” promovida por las organizaciones ecologistas, se está generando una preocupante situación de polarización social. Este clima de confrontación está alimentando actitudes de rechazo e incluso violencia hacia aquellos que, simplemente buscan un equilibrio entre la conservación del lobo y la protección de la ganadería extensiva. Es fundamental promover el diálogo y el entendimiento, en lugar de reforzar divisiones que obstaculizan soluciones razonables y justas para todas las partes involucradas.

Es importante recordar que, aunque el lobo ibérico haya salido del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE), esto no significa que haya dejado de estar protegido. Su salida del listado simplemente elimina el grado de protección más extremo. Estos controles se llevan a cabo bajo criterios técnicos y normativos para garantizar tanto la supervivencia del lobo como la coexistencia con la ganadería extensiva.

A pesar de las diferencias, desde el sector ganadero hacemos un llamado al diálogo y al entendimiento. Invitamos a las organizaciones ecologistas a recapacitar y regresar a la Mesa del Lobo, un espacio donde es posible construir consensos equilibrados que protejan al lobo y, al mismo tiempo, aseguren la supervivencia de la ganadería extensiva. Sólo a través del trabajo conjunto podemos garantizar un futuro sostenible para Cantabria.

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